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¡Queridos hijos! Deseo agradecerles todos sus sacrificios y los invito al sacrificio más grande: el sacrificio del amor. Sin amor, ustedes no podrán transmitir sus experiencias a los demás. Por lo tanto, Yo los invito, queridos hijos, a comenzar a vivir el amor en sus corazones. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Hoy los invito a todos a vivir en sus vidas el amor a Dios y al prójimo. Sin amor, queridos hijos, ustedes no pueden hacer nada. Es por eso que Yo los invito, queridos hijos, a vivir el amor mutuo. Sólo así podrán ustedes amarme y aceptarme a Mí y a todos aquellos que vienen a su parroquia: todos sentirán mi amor a través de ustedes. Por tanto, les ruego, queridos hijos, que comiencen desde hoy a amar con un amor ardiente, con el amor con el que Yo los amo. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Ustedes saben que Yo les he prometido un oasis de paz. Pero no saben que junto al oasis está el desierto, donde acecha Satanás y trata de tentarlos a cada uno de ustedes. Queridos hijos, sólo con la oración ustedes serán capaces de vencer toda influencia de Satanás en el lugar donde viven. Yo estoy con ustedes, pero no puedo privarlos de su libre voluntad. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Les agradezco el amor que ustedes me demuestran. Ustedes saben, queridos hijos que Yo los amo inmensamente y que cada día oro al Seor para que El los ayude a entender el amor que Yo les doy. Por tanto, queridos hijos, oren, oren, oren! Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Los invito a ser modelo para los demás en todo, especialmente en la oración y el testimonio. Queridos hijos, Yo no puedo ayudar al mundo sin ustedes. Deseo que ustedes colaboren Conmigo en todo, también en las cosas más pequeas. Por eso, queridos hijos, oren de tal manera que su oración sea una oración del corazón y abandónense totalmente a Mí. Así podré instruirlos y guiarlos en el camino que he comenzado con ustedes. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! También hoy los invito a la oración y al ayuno. Ustedes saben, queridos hijos, que con su ayuda Yo puedo hacerlo todo y obligar a Satanás que no siga instigando a nadie al mal y también a que se aleje de este lugar. Queridos hijos, Satanás los acecha a cada uno de ustedes en lo individual. El desea, sobre todo, perturbarlos a todos a través de las cosas cotidianas. Por tanto, los invito, queridos hijos, a hacer que cada uno de sus días sea sólo oración y un abandono total a Dios. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Los invito a ayudar a todos con su paz, para que al verla, comiencen a buscarla. Ustedes, queridos hijos, viven en la paz y no pueden comprender lo que significa no tenerla. Por tanto, los invito a ayudar con su oración y con sus vidas a que cualquier mal que haya en la gente sea destruido y a que el engao, del que Satanás se sirve, sea descubierto. Oren para que la verdad prevalezca en todos los corazones. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! También hoy deseo mostrarles cuánto los amo. Pero me duele no poder ayudar a cada uno de ustedes a comprender mi amor. Por tanto, queridos hijos, los invito a la oración y al abandono total a Dios, porque Satanás desea alejarlos de Dios a través de las cosas cotidianas y tomar el primer lugar en sus vidas. Por eso, queridos hijos, oren continuamente. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Hoy los invito a todos a orar con todo el corazón y a cambiar día a día sus vidas. Especialmente los invito, queridos hijos, a comenzar a vivir santamente por medio de sus oraciones y sacrificios, porque deseo que cada uno de ustedes que haya estado en esta fuente de la gracia, llegue al Paraíso con el don especial de la santidad que les ha sido concedido. Por tanto, queridos hijos, oren y cambien día a día sus vidas, para que lleguéis a ser santos. Y estaré siempre cerca de ustedes. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! También hoy los invito a consagrarme sus vidas con amor, a fin de que Yo pueda guiarlos en el amor. Yo los amo, queridos hijos, con un amor especial y deseo conducirlos a todos al Cielo con Dios. Yo deseo que ustedes comprendan que esta vida dura poco en comparación con la del Cielo. Por tanto, queridos hijos, decídanse hoy nuevamente por Dios. Sólo así podré mostrarles cuánto los amo y cuánto deseo que todos ustedes sean salvados y estén Conmigo en el Cielo. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! También hoy los invito a preparar sus corazones para estos días, en los que el Seor desea purificarlos de manera especial de todos los pecados de su pasado. Ustedes, queridos hijos, no pueden hacerlo solos. Por eso, Yo estoy aquí para ayudarles. Oren, queridos hijos, sólo así podrán conocer todo el mal que hay en ustedes y ofrecerlo al Seor, a fin de que el Seor pueda purificar sus corazones de todo. Por tanto, queridos hijos, oren sin cesar y preparen sus corazones con la penitencia y el ayuno. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Hoy, de nuevo deseo invitarlos a la oración. Cuando ustedes oran, son mucho más bellos: como las flores que, después de la nieve, muestran toda su belleza y cuyos colores se vuelven indescriptibles. Así también ustedes, queridos hijos, después de la oración, muestren a Dios su belleza para ser amados por El. Por tanto, queridos hijos, oren y abran sus corazones al Seor para que El haga de ustedes una flor armoniosa y bella para el Paraíso. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! También hoy doy gracias al Seor por todo lo que El está haciendo, de modo especial por la gracia de poder estar también hoy con ustedes. Queridos hijos, estos son días en los que el Padre ofrece gracias particulares a todos aquellos que le abren el corazón. Yo los bendigo y deseo que también ustedes, queridos hijos, conozcan las gracias de Dios y pongan todo a la disposición de Dios para que El sea glorificado a través de ustedes. Mi Corazón sigue atentamente cada uno de sus paso. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Hoy deseo envolverlos con mi manto y conducirlos a todos hacia el camino de la conversión. Queridos hijos, les ruego, entreguen al Seor todo su pasado, todo el mal que se ha acumulado en sus corazones. Yo deseo que cada uno de ustedes sea feliz, pero con el pecado nadie puede serlo. Por tanto, queridos hijos, oren y en la oración, ustedes conocerán el nuevo camino del gozo. El gozo se manifestará en sus corazones y así podrán ser testigos gozosos de lo que Yo y mi Hijo deseamos de cada uno de ustedes. Yo los bendigo. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Hoy les agradezco su presencia en este lugar, en el cual Yo les ofrezco gracias especiales. Los invito a cada uno de ustedes a comenzar a vivir la vida que Dios desea de ustedes y a comenzar a hacer buenas obras de amor y misericordia. No deseo que ustedes, queridos hijos, vivan los mensajes y al mismo tiempo sigan pecando, porque eso no es de mi agrado. Por tanto, queridos hijos, Yo deseo que cada uno de ustedes comience una nueva vida y que no destruyan todo aquello que Dios está obrando en ustedes y que El les da. Les doy mi bendición especial y me quedo con ustedes en su camino de conversión. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Hoy les doy las gracias y deseo invitarlos a la paz de Dios. Yo deseo que cada uno de ustedes experimente en su corazón esa paz que sólo Dios da. Hoy quiero bendecirlos a todos; los bendigo con la bendición del Seor. Les suplico, queridos hijos, que sigan y que vivan mi camino. Yo los amo, queridos hijos, y por eso los llamo -no sé ya cuántas veces- y les agradezco todo aquello que ustedes están haciendo por mis intenciones. Les suplico que me ayuden, para que Yo pueda ofrecerlos al Seor para que El los salve y los guíe por el camino de la salvación. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Hoy quisiera envolverlos con mi manto y guiarlos por el camino de la santidad. Yo los amo y por eso deseo que ustedes sean santos. No quiero que Satanás los obstaculice en este camino. Queridos hijos, oren y acepten todo lo que Dios les presenta en este camino, que es doloroso. Pero a quien comience a recorrerlo, Dios le revelará toda la dulzura de modo que pueda responder a cada llamado Suyo. No den importancia a las pequeas cosas sino que aspiren al Cielo y a la santidad. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Hoy deseo invitarlos a que cada uno de ustedes se decida por el Paraíso. El camino es difícil para aquellos que no se han decidido por Dios. Queridos hijos, decídanse y crean que Dios Se ofrece a ustedes en toda Su plenitud. Ustedes están invitados y es necesario que respondan al Padre que los invita a través mío. Oren, porque en la oración, cada uno de ustedes pueden alcanzar el amor pleno. Los bendigo y deseo ayudarlos a que cada uno de ustedes se encuentre bajo mi manto. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! Alégrense Conmigo: mi Corazón se regocija a causa de Jesús, a Quien quiero regalarles en este día. Yo deseo que cada uno de ustedes abra su corazón a Jesús, Yo se los doy con amor. Deseo, queridos hijos, que Dios los transforme, los instruya y los proteja. Hoy oro por cada uno de ustedes de manera especial y los presento ante el Seor, para que El Se revele a ustedes. Los invito a la verdadera oración del corazón, a fin de que su oración sea un encuentro con el Seor. Concedan al Seor el primer lugar en sus vidas cotidianas. Hoy los invito con gran seriedad a obedecerme y a hacer todo lo que Yo les digo. Gracias por haber respondido a mi llamado!
¡Queridos hijos! También hoy deseo invitarlos a la oración y al abandono total a Dios. Ustedes saben que Yo los amo y es por amor que he venido aquí, para mostrarles el camino de la paz y la salvación de sus almas. Yo deseo que ustedes me obedezcan y que no permitan a Satanás que los seduzca. Queridos hijos, Satanás es fuerte y por eso les pido sus oraciones y que me las ofrezcan por aquellos que están bajo su influencia, para que sean salvados. Den testimonio con sus vidas y ofrezcan sus vidas por la salvación del mundo. Yo estoy con ustedes y les doy las gracias. En el Cielo, ustedes recibirán el Padre la recompensa que El les ha prometido. Por tanto, hijitos, no se preocupen. Si ustedes oran, Satanás no podrá hacer nada contra ustedes, porque ustedes son hijos de Dios y el cuida de ustedes. Oren! Que el Rosario esté siempre en sus manos como signo para Satanás de que ustedes me pertenecen. Gracias por haber respondido a mi llamado!
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